August 04, 2025 11:00
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Dialogamos con el periodista argentino ANDRAS ESQUIVEL radicado en DINAMARCA. EDITORIAL Es común escuchar que en Europa se vive mejor que aquí, que los europeos son muy civilizados, más educados y fundamentalmente que la democracia del Viejo Continente es la más armónica y la mejor de las opciones frente a otras ofertas ideológicas. En términos relativos, muy relativos, esas afirmaciones se volvieron un dogma de fe, más que en un pensamiento racional y efectivo. Pero estamos en tiempos de demistificaciones y demoliciones de verdades reveladas. Empezamos a observar que el bienestar de los europeos no deviene de recursos propios y que los altos intereses bancarios y la inflación no son contagios indeseables venidos de territorios de ultramar. El proceso de derechización social y política quizás les impida a los europeos reconocer que lo que sí les llega de afuera son los recursos para sostener esa “falsa armonía” y un bienestar adquirido, precisamente con el saqueo en posesiones de ultramar. Quizás sea por eso, por la necedad de sus verdades, es que debieron construir un espejo que sólo les devuelve miradas fóbicas… islamofobia, rusofobia, sinofobia, en fin… todas las xenofobias que devienen en un otro culpable en quien depositar la carga de su propia decadencia. Cualquier opinión, cualquier opción o cualquier organización social que plantee una cosmogonía alternativa genera en los europeos una inmediata obturación de su capacidad reflexiva. El diálogo con la Europa culta, limpia y ordenada se clausuró simbólicamente con la caída del Muro de Berlín en los 90. Y aún hoy, el intercambio continua cerrado o sólo expresa su forma bélica. Hoy viajamos a Dinamarca, donde no todo huele mal. VIDEO DEL PROGRAMA https://www.youtube.com/watch?v=nT_0sZOk6I0&t=10s Read more
Dialogamos con el periodista argentino ANDRAS ESQUIVEL radicado en DINAMARCA. EDITORIAL Es común escuchar que en Europa se vive mejor que aquí, que los europeos son muy civilizados, más educados y fundamentalmente que la democracia del Viejo Continente es la más armónica y la mejor de las opciones frente a otras ofertas ideológicas. En términos relativos, muy relativos, esas afirmaciones se volvieron un dogma de fe, más que en un pensamiento racional y efectivo. Pero estamos en tiempos de demistificaciones y demoliciones de verdades reveladas. Empezamos a observar que el bienestar de los europeos no deviene de recursos propios y que los altos intereses bancarios y la inflación no son contagios indeseables venidos de territorios de ultramar. El proceso de derechización social y política quizás les impida a los europeos reconocer que lo que sí les llega de afuera son los recursos para sostener esa “falsa armonía” y un bienestar adquirido, precisamente con el saqueo en posesiones de ultramar. Quizás sea por eso, por la necedad de sus verdades, es que debieron construir un espejo que sólo les devuelve miradas fóbicas… islamofobia, rusofobia, sinofobia, en fin… todas las xenofobias que devienen en un otro culpable en quien depositar la carga de su propia decadencia. Cualquier opinión, cualquier opción o cualquier organización social que plantee una cosmogonía alternativa genera en los europeos una inmediata obturación de su capacidad reflexiva. El diálogo con la Europa culta, limpia y ordenada se clausuró simbólicamente con la caída del Muro de Berlín en los 90. Y aún hoy, el intercambio continua cerrado o sólo expresa su forma bélica. Hoy viajamos a Dinamarca, donde no todo huele mal. VIDEO DEL PROGRAMA https://www.youtube.com/watch?v=nT_0sZOk6I0&t=10s